Por Sergio Pérez,

La aprobación del real decreto que regula la factura electrónica obligatoria en operaciones entre empresas y profesionales marca un punto de inflexión en la gestión empresarial en España.

Hasta ahora, muchas empresas trabajaban con facturas en PDF o incluso en papel. Con esta nueva normativa, se establece la obligación de utilizar factura electrónica en formato estructurado en todas las relaciones B2B, es decir, entre empresas.

Este cambio no es solo técnico. Supone una transformación en la forma de gestionar la facturación, los cobros y la relación con clientes y proveedores.

¿A quién afecta esta normativa?

La obligación de utilizar factura electrónica se aplicará a todas las empresas y autónomos que realicen operaciones con otros profesionales o empresas.

Esto significa que cualquier negocio que trabaje en un entorno B2B deberá adaptarse, independientemente de su tamaño o sector.

Sin embargo, es importante destacar que esta normativa no afecta a las ventas a consumidores finales, que seguirán funcionando como hasta ahora.

¿Qué cambia exactamente con la factura electrónica?

La principal diferencia es que las facturas dejarán de ser simples documentos para convertirse en registros digitales estructurados que permiten un mayor control.

A partir de ahora, no solo se emitirá una factura, sino que se podrá conocer en qué estado se encuentra en cada momento. Será posible saber si ha sido enviada, aceptada o pagada, lo que aporta una trazabilidad completa del proceso.

Además, este formato estructurado permitirá que la información se integre automáticamente en los sistemas de gestión, eliminando gran parte del trabajo manual y reduciendo errores.

Cómo funcionará el nuevo sistema

Las facturas electrónicas podrán intercambiarse a través de plataformas privadas interconectadas o mediante una solución pública ofrecida por la Agencia Tributaria.

Un punto importante es que ninguna empresa estará obligada a utilizar una única plataforma. Los sistemas deberán ser interoperables, es decir, capaces de comunicarse entre sí, garantizando así la libertad de elección.

Este enfoque permite que cada empresa utilice la solución que mejor se adapte a sus necesidades, siempre cumpliendo con los requisitos establecidos.

El objetivo: reducir la morosidad y mejorar la gestión

Uno de los principales motivos de esta normativa es la lucha contra la morosidad.

En España, los plazos de pago entre empresas superan en muchos casos los límites establecidos por la ley. Esta situación afecta especialmente a pymes y autónomos, que dependen de una buena gestión de cobros para mantener su liquidez.

Con la factura electrónica, se busca aumentar la transparencia, facilitar el seguimiento de los pagos y mejorar la eficiencia en las relaciones comerciales.

Plazos de adaptación: cuándo entra en vigor

La implantación de esta normativa será progresiva.

Las grandes empresas tendrán un plazo aproximado de un año para adaptarse desde la aprobación del reglamento, mientras que las pequeñas y medianas empresas, así como los autónomos, dispondrán de hasta dos años.

Aunque los plazos puedan parecer amplios, la realidad es que la adaptación requiere preparación. No se trata solo de cumplir con la normativa, sino de integrar correctamente estos cambios en la operativa diaria del negocio.

Eactivo ya está en marcha con esta adaptación

En Eactivo somos conscientes de la importancia de este cambio y ya estamos trabajando en la integración de la factura electrónica obligatoria dentro de nuestro sistema.

Nuestro objetivo es que nuestros clientes puedan adaptarse de forma sencilla, sin complicaciones y sin tener que cambiar su forma de trabajar.

Queremos que este cambio no suponga una carga, sino una mejora en la gestión diaria, permitiéndote trabajar con más control, más claridad y menos errores.